¿Qué es la ruta de los centinelas?

¿Una locura? ¿Un camino? ¿Una carrera? ¿Una ilusión? ¿Una historia? ¿Un reto?

La ruta de los centinelas es todo eso y mucho mas…

¿Una locura? Seguro. Una locura, una “dulce” locura contagiosa.
¿Un camino? También. Y lo que es mas importante. El vehículo imprescindible para la difusión de las ideas y para la comprensión de nuestra verdadera historia.
¿Una carrera? Por supuesto. Una carrera no competitiva, solidaria, un pulso con uno mismo y con el camino. Una carrera por la supervivencia, tan real y tan imaginaria como se quiera. Lo importante no es alcanzar la meta sino mantener el ritmo, respirar, sentir el camino en tus pies, el viento en la cara, la sal en los labios, los arañazos en la piernas y el polvo sobre la piel… sentir… ¡sentirse vivo!
¿Una ilusión? ¡Una no! ¡Muchas! Desde que alcanzamos la Muralla Púnica el pasado septiembre hemos recibido un montón de mensajes de ánimo y de gente que identificada con este reto tenía la intención de acompañarnos, aunque nosotros ni siquiera pensábamos en repetir la hazaña. Quizá es cierto que La Ruta de los Centinelas tiene los ingredientes necesarios para que cada uno se sienta ilusionado con su papel; con la recreación, con la reivindicación, con el gesto, con el esfuerzo…
¿Una historia? Un retazo de historia como marco de una  experiencia vital cargada de sentimientos tan ancestrales como actuales.
En esta ocasión nos asomamos a un momento crucial para la Historia del levante español. La fundación de Qart-Hadast por el General Carthaginés, Asdrúbal, un hecho que marcaría el devenir de estas tierras y sus gentes y muy especialmente a su mar y sus costas.
¿Un reto? Sin lugar a dudas.
Dada nuestra relación con la Diabetes y el deporte nos pareció muy interesante divulgar entre los ciudadanos, la importancia que dentro del tratamiento de esta tiene el ejercicio físico y al mismo tiempo, concienciar sobre los múltiples beneficios que este aporta. Una lucha por mantenerse siempre vigilantes, romper barreras y demostrar que como el mar, nuestra ola azul de centinelas no conoce límites.
Este es el reto.