Los carthagineses ocupan la península y su gran fortaleza reside en Qart-Hadast (Cartagena), la forma de establecer el control sobre el territorio se ejerce mediante un buen sistema de atalayas fortificadas. Estas torres o atalayas se llamaban Torres de Aníbal, como dice Plinio libro 2, cap. 61, y desarrollan en Iberia dos papeles a saber; de atalayas y de refugio; y como estan en alto se preparan las ciudades con los avisos por lo que dice no ser fácil en este país el tomarlas por sorpresa. También Livio, XXII, 19, 6, hace mención a estas torres.
Sobre este marco de ocupación, Asdrúbal manejó más el halago que el látigo –y su método tuvo éxito- y cuando casó con una princesa íbera, su prestigio entre estos se elevó a una nueva cumbre: los regulos íberos le abrieron sus casas y los miembros responsables de las tribus le reconocieron –caso único- “como general dotado de poder absoluto” , esto es, ocupaba en Iberia la posición pareja a la de un rey helenístico.
También Apiano escribió: “Asdrúbal sometió a los cartagineses muchos pueblos, ganándoles por la persuasión y por el encanto de su elocuencia, en la que sobresalía entre todos” .
Un suceso extraordinario fue la Fundación de Qart-Hadast en el año 227 a.C., Cartagena , la construcción de la ciudad avanzaba rápidamente y suscitó gran admiración. A decir de Polibio; “contribuyó no poco a la prosperidad de los asuntos de los cartagineses, principalmente por su situación favorable tanto para los intereses de
Iberia como para los de Libia”.
Este mismo autor señala la construcción de un magnífico palacio el “Arx Asdrubalis” , que sería la admiración de todos los habitantes y visitantes de la nueva ciudad y en torno al cual se diseñó la metrópoli.
Todos estos datos –en boca de autores proclives al gran enemigo de Cartago-llevan a reconocer un punto de inflexión en la actuación de los cartagineses en Iberia pasando a protagonizar un periodo estable de paz y construcción de una nueva sociedad con una nueva capital y un nuevo líder convertido en héroe fundador.
